La semaglutida es un principio activo similar a una hormona de origen natural denominada péptido-1 similar al glucagón (GLP-1) que se libera desde el intestino después de comer. Funciona actuando en regiones (receptores) del cerebro que controlan el apetito, provocando que se sienta más lleno y menos hambriento, y que experimente menos ansia de comer. Esto le ayudará a comer menos alimentos y a reducir el peso corporal. El tratamiento está diseñado para ayudar a personas con sobrepeso u obesidad a perder peso de forma eficaz y segura. Actúa reduciendo el apetito, aumentando la saciedad y regulando el vaciamiento gástrico. A continuación te explicamos cómo se lleva a cabo el tratamiento y qué debes tener en cuenta antes de iniciarlo.
El tratamiento para adelgazar con la semaglutida se inicia con una evaluación médica inicial. Antes de comenzar, un profesional de la salud debe valorar tu estado general, historial clínico y posibles contraindicaciones. Esta evaluación determina si el tratamiento es adecuado para ti y establece un plan personalizado.


El tratamiento empieza con una dosis baja que se incrementa gradualmente durante varias semanas.
El objetivo es mejorar la tolerancia y reducir la aparición de efectos secundarios gastrointestinales como náuseas o vómitos.
La pauta exacta la establece exclusivamente el profesional sanitario.
El principio activo ofrece mejores resultados cuando se combina con:
El medicamento facilita la pérdida de peso, pero los cambios en el estilo de vida son esenciales para mantenerla.


La duración del tratamiento y el tiempo de uso de la semaglutida varía según los objetivos de cada paciente y su evolución. El médico realizará controles periódicos para evaluar la eficacia, la tolerancia y posibles ajustes en el plan.


Antes de realizar el tratamiento, algunas recomendaciones importantes:
– No modifiques la dosis sin indicación médica.
– Si omites una inyección, sigue las instrucciones de tu profesional sanitario.
– Evita combinar este tratamiento con otros medicamentos para adelgazar sin supervisión.
Entre los efectos más frecuentes se encuentran:
– Náuseas o vómitos
– Diarrea o estreñimiento
– Dolor o molestias abdominales
– Sensación de llenura rápida
– Dolor de cabeza
Estos síntomas suelen disminuir a medida que el organismo se adapta al tratamiento.
Cuándo consultar al médico:
Es importante buscar atención profesional si aparecen signos como dolor abdominal intenso, vómitos persistentes, deshidratación, cambios visuales o mareos fuertes.
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